FEMINISMO, OPINIÓN

Los cómplices del Estado Feminicida

Las posturas de la lucha social de la izquierda mexicana, llevan años sin incluir en sus rubros políticas contra la trata, contra el secuestro de mujeres para la prostitución forzada, contra la explotación y esclavitud sexual; todavía pone en duda nuestro derecho a abortar, a la maternidad elegida y no coercitiva; nada se ha hecho para combatir y contrarrestar los feminicidios en México: ni siquiera comprenden por qué está tipificado como feminicidio, pues en el fondo de su machismo interiorizado siguen diciendo: iban solas, vestían inapropiado, era de noche, algo hicieron mal, ellas tuvieron la culpa.
Hablan de equidad de género sin que nada en la vida cotidiana de una mujer cambie: aunque ya se aplica la paridad de género en la integración y participación de las mujeres en la vida política del país, seguimos llegando cansadas, de cumplir una jornada laboral remunerada, a lavar trastes, ropa, a cocinar, ir por la despensa,  además de que ya contribuimos a los gastos de la familia porque el derecho al trabajo fuera del hogar es algo por lo que también hemos luchado, y, sin embargo seguimos asumiendo que la crianza es cosa de mujeres y no una responsabilidad social que debe incluir al padre, que el servilismo doméstico es normal, mientras muchos hombres de izquierda, van por ahí diciéndose progresistas pero “si ve a marchar, empodérate de tu cuerpo, participa en la política, en el trabajo, pero no olvides que tienes que llegar a limpiar la casa, cocinar y cuidar a los niños”, o como dijo la escritora Sara Sefchovich:

Le damos chance señora, pero nada más tantito.

Y todo en nombre del amor: ya Silvia Federici, en la entrevista El patriarcado del salario: lo que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado, aborda el tema sobre las distintas formas de explotación de las mujeres, el patriarcado del salario como una forma específica de dominación. Porque trabajamos doble jornada, trabajo remunerado y no remunerado, por nómina y doméstico, ¿cuál equidad, si estamos siendo precarizadas en nuestros propios hogares en nombre del amor?:

<<Por cuestiones económicas o voluntarias, el 42.5 por ciento de las mexicanas de 14 años y más participan en la fuerza productiva del país, mujeres que además de cumplir su jornada de trabajo fuera del hogar, realizan los quehaceres domésticos. (…) El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) reporta que el 42.5 de las mujeres de 14 años y más forman parte de la población económicamente activa (PEA), de las cuales, 96 por ciento combina sus actividades con quehaceres domésticos. (…) “Estamos hablando de una doble jornada, que trabaja la mujer dos veces, porque independientemente de que tenga quien la apoye en el hogar, que no siempre es así, de todas formas ella sigue siendo la responsable de todo lo que ocurra al interior”, comentó la doctora María Luisa Martínez Sánchez al conmemorarse el Día Internacional de la Mujer.>>1

“Además, 98 por ciento de las madres mexicanas combina sus actividades extradomésticas con los quehaceres del hogar, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).”2

Tanto discurso de izquierda, tanto progresismo, pero en las asambleas izquierdistas acosan, agreden, violentan a las compañeras que se atreven a romper con los roles de género para poder integrarse a una paridad a medias. Tanto discurso sobre la lucha social de izquierda y seguimos excluidas de SU lucha, siguen si proponer medidas para la equidad de género que se lleven a la práctica. Y sólo en época de elecciones, les interesamos. Porque ah, “el feminismo ya no es necesario porque ya tenemos derecho al voto”, ¡qué ironía!
Por eso algunos feminismos se deslindan de partidos políticos e ideologías que no nos toman en cuenta, donde nada cambia. De ahí que las compañeras hicieran la pinta al antimonumento a los 43: interpelaron a ustedes los machos progres, que ignoran a conveniencia que seguimos inmersas en el servilismo doméstico, seguimos precarizadas, seguimos siendo acosadas, violadas, asesinadas por ellos, por ustedes. Y cabe resaltar que la pinta en el antimonumento a nadie a matado: el acto mismo de pintar un símbolo nacional de resistencia, sacó a flote una disputa necesaria:  que para la izquierda mexicana nuestras cuerpas son invisibles, nos dejan claro que no importan nuestras muertas y eso los vuelve cómplices del Estado feminicida.

Debo agregar que las compañeras que hicieron la pinta, recibieron amenazas de muerte: ellas pintaron un antimonumento que es evidencia de una historia de lucha, pero de ahí  a que te digan que te van a echar en una bolsa negra, la diferencia es una vida, un feminicidio, y no a manos del Estado, sino a manos de un machista que reproduce en sí mismo al Estado Patriarcal. Si es más importante rayar un antimonumento que las 7 muertas diarias y que los mismos 43, tenemos que replantearnos hacia dónde vamos, y eso implica cuestionarnos como feministas qué formas tenemos de lucha en la toma del espacio público en condición de cuerpas precarias, y como hombres de izquierda cuestionarse de qué forma ejercen violencia machista; ambas partes repensar qué entendemos por solidaridad. porque si no se vuelve una competencia por la visibilidad en el espacio y debate público, en la historia, por el podio del mártir, olvidando que el enemigo es el Estado Patriarcal Neoliberal.

Entiendo que los 43 son vidas que importan, Cuerpos que importan según Judith Butler, la filósofa, sin embargo, para que maten a 43 tuvo que haber un contexto de lucha social, motivos políticos; para que maten a una mujer en Ecatepec, el motivo es… el motivo es sólo ser mujer. No hay otro motivo. Además dicen que estamos atravesadas por la discriminación de clase, clasismo y racismo, eso hay detrás de los 43, lucha de clases, sí. También las muertas de Ecatapec era mujeres pobres de zonas marginales. Nosotras sí tenemos que leer e informarnos sobre clasismo, lucha de clases, racismo, pero ellos, ustedes, difícilmente acceden a leer sobre teoría feminista porque se niegan a aceptar que es necesaria la perspectiva de género y la brecha que hay entre ser mujer y hombre en una sociedad misógina. Nosotras tenemos que ser solidarias con la causa de los 43 y hemos marchado por los desaparecidos; ellos, ustedes, ni siquiera se pronuncian por los feminicidios de Ecatepec, mujeres que también tienen rostro:

“Son más de 400 las desaparecidas en los dominios mexiquenses, y tan sólo en el corredor Tecámac-Ecatepec se registran 160, según la organización Solidaridad por las Familias, cuyo titular es David Mancera. La mayoría de las víctimas —cuyos rostros son una constante en los boletines de la alerta Amber— tienen entre 12 y 17 años de edad.”3

Hemos estado excluidas de SU lucha, seguimos siendo letra muerta en la ley; cuerpos precarios en nuestros hogares, violentadas en el espacio público. Y ellos, ustedes, hablando de exclusión en una marcha contra las violencias machistas. Machos en la izquierda, machos en todos lados, porque vivimos en una sociedad regida por el PATRIARCADO.

Olvidamos que:

“México es uno de los países más violentos para ser mujer. Cada 24 horas son asesinadas seis mujeres, según la ONU. A través de redes sociales se empezó a organizar la marcha del ‪#‎24A‬ luego de que se empezaran a hacer más visibles los casos de acoso como el de la periodista Andrea Noel o la impunidad en el caso de Los Porkys, que ha indignado al país y ha reabierto el debate sobre la impunidad de los más poderosos. Este día, las mexicanas han dejado de callar para alzarse en un grito que ponga un alto a la violencia de género.”4

Somos más de 43. Porque también nosotras somos cuerpas que importan.

Y el feminismo ha tenido que luchar por las mujeres, porque ya vimos que ellos, ustedes, siguen sin modificar nada, sin cuestionar sus privilegios patriarcales.
Porque el feminismo no mata, no anda amenazando de muerte, y si lo hace, es en postura de autodefensa.

El feminismo no mata, el machismo sí.

No es un juego, son vidas.

Son nuestras muertas, nuestras desaparecidas.

#VivasNosQueremos

Brenda Pichardo (Ciudad de México)

contacto: brendapich@gmail.com

tocas a una

 

Fuentes:

Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio

Fundación para la justicia y el Estado Democrático de Derecho

Pienso, luego voto

El patriarcado del salario, Silvia Federici

Universidad Autónoma de Nuevo León

La Jornada

Cuerpos que importan, Judith Butler

Revista Variopinto

El país

El Universal

Citas:

  1.  Mujeres trabajan doble jornada
  2. En México, 98 por ciento de las madres realizan doble jornada: hogar y trabajo
  3. El cinismo del Mili, un militar feminicida
  4. Miles de mujeres protagonizan la mayor marcha por la violencia machista en México
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