CONVERSATORIOS, FEMINISMO, OPINIÓN

Declaración de Sentimientos

Retrospectiva: a un mes de la marcha #24A

Les compartimos la opinión de Aline para poner en perspectiva histórica lo acontecido el mes anterior, y destacar el propósito comparativo con el fragmento del libro de Varela al final del texto:

Después de la rabia y la risa loca por nadar entre lagrimitas progres, me viene un sentimiento bien profundo de desolación y de tristeza. Alguien acaba de escribir algo como: “Si quieren un monumento para sus muertas ¡trabajen por él!”, y la corazona se me hace trizas bien cabrón, por rabia, por dolor. Porque no puedo con el nivel de indiferencia que les tiene el alma tan podrida.

Cuando todo movimiento revolucionario explotó, las mujeres estuvimos ahí para ellos: Limpiando, cargando, cocinando, curando heridas, enterrando muertos, pariendo hijes, también en los frentes recibiendo balas, violaciones. Fuimos botín de guerra, nuestras cuerpas fueron lanzadas como carne de cañón mil veces porque los grandes hombres de la historia decían que una vez caído el sistema económico, el mundo sería más justo.

Cuando cayeran los patrones, todo el mundo sería libre.

Cuando la tierra fuera comunal, nadie pasaría hambre.

Esperamos. Pacientemente seguimos siendo esclavas sin paga, paridoras, eternamente fieles a nuestros amores y a la revolución social. Pero nos equivocamos. Cuando cayeron patrones y propiedades del cacique las mujeres seguían sin tener nada. Seguíamos siendo violadas, usadas, asesinadas y a nadie mas que a nosotras nos importó.

Cuando Ayotzinapa movilizó a este país lleno de hostilidad e indiferencia, estuvimos inundando las calles con nuestras voces, desnudando nuestros cuerpos para quedar en carne viva como nuestra indignación. Lo mismo con cada uno de los movimientos sociales. Uno tras otro, fuimos nosotras las que abrazamos el dolor de sus ausencias, nos acabamos la voz pronunciando sus nombres, bramando ¡JUSTICIA! llorando la eterna rabia de saberse sin un pedazo de humanidad.
¿Son tan profundamente sádicos para después de eso pedirnos que levantemos un monumento a lado de sus muertos porque no cabemos en el suyo? ¿Tienen una idea de lo que llevamos haciendo TODA la vida, generación tras generación?
Nuestro monumento es la humanidad entera. La que habitó nuestros cuerpos, la que mamó nuestra leche, la que regresamos a la tierra con aullidos de dolor.

Quédense con sus pedazos de metal. Fúndanse con ellos, ahoguen nuestra rabia con escencialismos idiotas. Háganlo todo lo que puedan y mientras puedan porque hay una cosa que quedó bien clara con este hilarante suceso:

Marchamos para reconocernos entre nosotras. Para olernos, para lamernos las heridas, pero también para hundirle las fauces en manada a quien nos vuelva a tocar. A quien tenga el descaro de echarnos fuera de la tragedia Nacional.

Avisados y avisadas están.

Nunca más víctimas. Nunca más solas.

niunamenos
#NiUnaMenos

Aline Ugalde, Trabajadora Social por la UNAM. Cooperativista en Biulú, Amando nuestra tierra. Feminista a pie por convicción y supervivencia. Activista menstrual.

“Como les había ocurrido a las francesas durante la revolución de 1789, las sufragistas también fueron traicionadas. Después de todo su trabajo en contra de la esclavitud, la recompensa fue que en 1866 el Partido Republicano, al presentar la Decimocuarta Enmienda a la Constitución que por fin concedía el voto a los esclavos, negaba explícitamente el voto a las mujeres. La enmienda sólo era para los esclavos varones liberados. Pero aún sufrieron otra traición. Más dolorosa si cabe. Ni siquiera el movimiento antiesclavista quiso apoyar el voto para las mujeres, temeroso de perder el privilegio que acababa de conseguir”.

Nuria Varela, Declaración de Sentimientos, en Feminismo para principiantes.

¿Les parece familiar la cita textual? A un mes de la marcha #24A Contra las violencias machistas, los testimonios que se leyeron en redes sociales, después de la marcha, no tienen mucha diferencia con la Declaración de Sentimientos (texto fundacional del sufragismo norteamericano) que encontramos en el libro de Nuria Varela.

¿Qué tanto ha cambiado el panorama para las mujeres?

Te invitamos a comentar.

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