FILOSOFÍA

CIBERESPACIO: repensar lo político en la realidad virtual

Notas para una ontología política nómada en el nuevo espacio político


¿Por qué es importante repensar lo político dentro del ciberespacio? En este ensayo, el filósofo Miguel M. Romera ofrece una mirada que abarca la perspectiva técnico-material, la perspectiva ontológica y finalmente la perspectiva política del ciberespacio.

 

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Perspectiva técnica-material: El ciberespacio constituye un fenómeno complejo, tanto por sí mismo como por los efectos y secuelas que de él provienen. En esta breve reflexión trataremos de considerar primariamente el ciberespacio desde un punto de vista tecnocientífico, a saber: generado a partir de la interconexión en red de una multiplicidad de computadoras. Esta perspectiva “técnica” o “material” nos dotará del contexto que nos permita reflexionar de un modo global sobre lo político en el plano de lo virtual, rasgo propio de los nuevos medios electrónicos.

Perspectiva ontológica: Una segunda perspectiva acerca del ciberespacio que denomino nivel “ontológico”: en la perspectiva “ontológica” se involucran conceptos rectores a la hora de poder realizar nuestro ejercicio de repensar lo político en el entorno virtual.

El ciberespacio, desde el punto de vista ontológico, es interpretado como dispositivo ontológico que produce nuevas realidades, trastorna las realidades preexistentes y hace patentes nuevas dimensiones.

Como ejemplo paradigmático de realidades novedosas, surgidas al hilo de la irrupción del ciberespacio, podrían ser las subjetividades postcorpóreas, que implican inherentemente una propuesta estética y un discurso político específicos.

Perspectiva política: El tercer nivel o perspectiva de nuestro análisis se refiere al nivel específicamente político, tratando de mostrar que el ciberespacio constituye un nuevo foco de interés para repensar las relaciones políticas y que, tal vez, se pudieran inferir conclusiones tanto teóricas como prácticas que pudieran “afectar” al mundo “real” (off-line) y producir transformaciones de largo alcance hasta ahora impensadas. Esta tercera perspectiva constituye el núcleo temático esencial de esta comunicación:

A) Perspectiva tecnocientífica del ciberespacio.

El ciberespacio, como medio (electrónico) que genera un nuevo espacio político (para la acción política de nuevos sujetos generados mediante el uso/interacción con las nuevas tecnologías), supone un desarrollo avanzado en los parámetros tecnocientíficos[1].

Cada vez es más fácil el acceso al ciberespacio en nuestras sociedades informacionales del capitalismo avanzado* tanto desde un punto de vista técnico (ya existen kits de conexión a internet que pueden ser instalados por cualquiera sin necesidad de la presencia de un técnico) como desde un punto de vista económico (debido a la fuerte competencia entre las compañías telefónicas, se dispone en el mercado de ofertas más baratas y a mayores velocidades de conexión). Todos estos factores producen una suerte de proceso de “universalización” a la hora de acceder e interactuar en el ciberespacio. Los individuos ya pueden participar en el universo virtual bien de modo episódico o bien de un modo más recurrente que genera un compromiso para dar lugar a distintos modos de expresión del activismo militante y sistemático en el ciberespacio, que constituyen modos de acción política en el nuevo entorno.

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Siguiendo la interpretación de Manuel Castells, consideramos que la revolución introducida por las nuevas tecnologías de la información, crean una nueva era para la política. Se está produciendo, gracias a este escenario de hiperdesarrollo tecnológico, una virtualización de la cultura, proceso que puede describirse como la transición de una cultura centrada en lo actual a una cultura basada en la proliferación de lo virtual.

Lo virtual, signo caracterizador de la era hipermediática, se asocia al ciberespacio por carecer de materialidad, de fisicidad y la no sujeción a las coordenadas espacio-temporales. Lo virtual es lo procesual, lo abierto que no se contrapone a lo real sino a lo actual, que es lo concreto, dotado de forma y ya acabado. A juicio de Baudrillard, la cultura contemporánea como cultura del simulacro se caracteriza por el desplazamiento progresivo de lo real por sus sustitutos simbólicos que, como réplicas perfectas, se adecuan y se adaptan mejor que la realidad misma a la intensiva actividad comunicativa, propia de una cultura teleinformática como la sociedad informacional[2], dominada por los intercambios comunicacionales trasmutando todo valor en valor informacional.

B) Perspectiva ontológica del ciberespacio

Interpretamos la naturaleza ontológica del ciberespacio como un espacio rizomático, como una red de redes heterogéneas de ruptura significante sistemática y multidimensional.

Rasgos ontológicos que acompañan al ciberespacio en su definición son la flexibilidad, la recombinabilidad, una permanente fluidez transformativa, una constitución efímera y una continuada reconstrucción de las identidades en su seno adoptando así una posición antiesencialista. También en el ciberespacio se producen fenómenos complejos de solapamientos múltiples entre proyectos en constante devenir, generando de este modo las condiciones de posibilidad para la producción de nuevas identidades político-ontológicas caracterizadas por su temporalidad, su ficcionalidad, su reversibilidad, su arbitrariedad. En definitiva, los elementos que se dan en este nuevo entorno virtual están en un estado de constante transformación morfológica debido a la propia naturaleza ontológica del ciberespacio.

El ciberespacio, como espacio rizomático[3], permite un intercambio discursivo y conversacional ilimitado, lo que produce el efecto de una diseminación de las ideas como nunca antes había acaecido, debido tanto a la instantaneidad como a la interactividad del medio cibernético.

Como señala lúcidamente Virilio en su Estética de la desaparición: “nuestra vida entera transcurre en las prótesis de los viajes acelerados, de los que ya ni siquiera tenemos conciencia”[4]. La velocidad altamente acelerada configura el medium básico que hace posible tal diseminación y contaminación de la información, de las ideas políticas, los gustos y preferencias estéticas.

Por otro lado, las impresiones generadas por la velocidad de tales viajes acelerados nos permiten estar y no estar simultáneamente.

El ciberespacio produce fenómenos de horizontalización y desjerarquización, impulsoras de una diseminación y una proliferación de identidades efímeras, moldeables, flexibles y contingentes, vinculados a contextos coyunturales:

El ciberespacio entendido como un nuevo espacio cognoscitivo del ser, como campo de mediación/interacción intersubjetivas donde se producen estrategias de (auto)creación de identidades (político-sexuales-estéticas) virtuales basadas en el injerto, en la re/descontextualización de fragmentos, en el “copy-paste”.

Identidades virtuales que duran lo que dura la conexión al chat o al foro, aferradas a su naturaleza efímera y contingente.

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El ciberespacio nos libera de las limitaciones (espaciotemporales) del cuerpo y de sus atributos, que siempre vinculan al sujeto a un estereotipo dado de antemano. La superación de las constricciones inherentes al “aquí” y el “ahora”, que torna a los individuos conectados al ciberespacio en seres con capacidad para ubicarse en cualquier parte adquiriendo una identidad tan caprichosa (o deseada) como efímera, cumpliendo con los (ciber)sueños de un cumplimiento (virtual) de aquello que siempre quisimos ser (de verdad) y que llegamos a ser (de mentira).

La elección del nick o mote o sobrenombre (como nombre que se superpone a nuestro nombre real del mundo real-offline) y del avatar en los foros de discusión suponen elementos básicos para la construcción de una identidad virtual alternativa a nuestra identidad real y que aglutina todos nuestros deseos, hobbies, fantasías, recuerdos, ensoñaciones o sensaciones relevantes para nosotros, por las cuales queremos ser reconocidos por los demás miembros del foro, tan virtuales como nosotros.

El cuerpo digital está poblado de multiplicidades como un “cuerpo sin órganos”[5].

Vamos a concluir este apartado consagrado a la perspectiva ontológica del ciberespacio señalando que la estructura rizomática, caracterizadora del modo de ser  del ciberespacio, consiste en una red descentrada/desjerarquizada que consiste en movimientos, velocidades e intensidades donde se produce el constante juego entre la reterritorialización (entendida como organización estabilizadora en un territorio como pueden ser un idioma, una familia, una identidad político-ontológico-sexual) y la desterritorialización (como disolución del territorio).

Frente a los sistemas cerrados, Deleuze y Guattari oponen el rizoma, sistema acentrado como red de autómatas finitos donde la comunicación se hace de un miembro a cualquier otro de la red y donde todos los miembros son absolutamente intercambiables.

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C) Perspectiva política del ciberespacio

Una vez que hemos ubicado el ciberespacio en su contexto tecnocientífico (hiperdesarrollo de la tecnología microelectrónica) y social (sociedad informacional del capitalismo avanzado, caracterizado por un consumo masivo de los productos elaborados por la tecnología electrónica y por un acceso cuasiuniversal al ciberespacio) y lo hemos interpretado ontológicamente como un espacio rizomático al hilo del pensamiento de Deleuze y Guattari, queda por mostrar que este espacio virtual[6] constituye un nuevo espacio para pensar lo político.

El ciberespacio abre nuevos horizontes para la reflexión en torno a la política, en el contexto del hiperdesarrollo de la tecnología digital.

Démonos cuenta cómo el ciberespacio da lugar a la creación de “comunidades virtuales”. Tales comunidades pueden formarse bien debido a que sus miembros comparten una afición común (la jardinería, la tv por satélite o la música rusa del siglo XIX), o bien porque comparten una ideología o un sistema valorativo más o menos difuso o sistemático. Existe, pues, diversos y variados modos de articulación del activismo en el mundo virtual.

“El activismo se convierte así en una forma de experimentación colectiva en la que poner a prueba el tejido de relaciones de poder que nos constituyen, a través del desplazamiento de símbolos, de la búsqueda de nuevos usos tecnológicos, del conflicto comunicativo, de la inversión de roles o la ruptura de dicotomías (…) que predeterminan la percepción y la acción sobre el mundo”[7].

El orden discursivo y comunicativo del sistema dominante establecido, es cuestionado por el activismo digital de los nuevos sujetos políticos del entorno virtual, a través de múltiples tácticas tales como la simulación, la apropiación irónica, la subversión y transgresión de los códigos semióticos del sistema, el desplazamiento, la movilización virtual.

Tales estrategias se fundan en la apertura de múltiples canales virtuales de participación e interacción de carácter horizontal, como redes sin centro que hacen disponible a todos, múltiples experiencias alternativas a las promovidas por los discursos dominantes vinculados a los grandes intereses político-económicos, que buscan una uniformización anestesiante y paralizadora de los impulsos críticos.

En última instancia, se trata de “procesos autopoiéticos generados en redes rizomáticas de cooperación sin mando, de redefinición experimental constante de los códigos y prácticas discursivas e interactivas, que estructuran nuestra realidad en una exploración permanente de las experiencias que descubren otros mundos posibles”[8].

El ciberespacio se constituye como un “laboratorio” donde es posible la experimentación del poder político en modos inéditos, alternativos que ponen en tela de juicio los supuestos ontológicos y metapolíticos del poder político fáctico, real.

El activismo político virtual, en el ciberespacio puede venir definido según estos parámetros:

– Nuevo uso y apropiación crítica de las imágenes, como elemento transgresor y revolucionario de combate frente a las normas y valores legitimadores de los modos estandarizados de vida, tanto pública como privada.

– Uso del ciberespacio como territorio para la liberación de zonas a las que no lleguen las influencias del poder político del sistema, que permita la experimentación de modos alternativos de ejercer el poder político, así como establecer nuevas configuraciones de ser sujeto político (con derechos y deberes).

– La acción política ya no se fundamenta en organizaciones explícita y formal- mente estructuradas (rígidas, jerárquicas y basadas en metarrelatos ideológicos) al estilo de los partidos políticos clásicos, propios del capitalismo industrial. En la sociedad informacional, lo propio es la creación de comunidades amplias y difusas, conectadas en red, sin que exista un centro privilegiado de toma de decisiones.

– El sujeto político nómada se reconfigura constantemente ante las modificaciones del sistema que obedecen a condicionamientos de naturaleza múltiple (económicos, tecnológicos, estéticos).

Queden enunciadas estas notas generales que pudieran dar lugar a una ontología política nómada, a desarrollar en otros lugares y tiempos.

La producción nómada es caracterizada por Deleuze y Guattari como algo no estable y en permanente flujo. Los sujetos políticos nómadas en el ciberespacio se constituyen como un yo múltiple, productivo y en constante autoproducción.

“El pensamiento sin imagen deleuziano no negocia con invariantes certezas, sino que se vincula a los procesos, a las diferencias, a las multiplicidades, a las variaciones (…) transformando el propio pensamiento en un devenir, es decir, en una potencia creativa, en una máquina productiva”[9].

La política nómada trata de subvertir el control totalizador mediante la articulación de prácticas de resistencia de los sujetos políticos nómadas que vendrían dadas por las siguientes características: Las tácticas de resistencia y contestación (ante las imposiciones ejercidas por el poder dominante del sistema sobre los sujetos en forma de dominio político) son de naturaleza molecular frente a lo molar[10], son imperceptibles, en fuga y en proceso interminable de devenir múltiple (sin punto final).

Miguel M. Romera. Filósofo, de Madrid, España.

CITAS:

*La sociedad del capitalismo avanzado (escenario social donde emerge el ciberespacio como nuevo medio) se basa en la información y viene caracterizada por el consumo masivo, la interconexión de redes interactivas y por los cambios acelerados en los hábitos de consumo y en las creencias. Las transformaciones tecnológicas, derivadas a partir de la compleja interacción ciencia-técnica, influyen de forma decisiva en el modo en que interpretamos el mundo, la sociedad y a nosotros mismos.

[1] El desarrollo de la ciencia, entendida como actividad teórica que despliega un discurso que orienta a la praxis tecnológica, en interacción compleja, en modo de retroalimentación, con el despliegue tecnológico, entendido como “banco de pruebas” de las teorías científicas y como motor práctico que permite la revisión y modificación de los modelos teóricos, constituyen las condiciones teórico-prácticas de la emergencia material de los nuevos medios electrónicos de consumo (masivo), que constituyen la infraestructura material que posibilita el acceso/interacción en el ciberespacio.

[2] La nueva economía del capitalismo avanzado es de carácter informacional. Esto lo explica Castells en los siguientes términos: La productividad y competitividad de los agentes económicos (empresas o naciones) “depende fundamentalmente de su capacidad para generar, procesar y aplicar con eficacia la información basada en el conocimiento (…) La revolución de la tecnología de la información proporciona la base material indispensable para esta nueva economía”. Castells, M: La era de la información: La sociedad-red. Vol 1. Alianza editorial, p. 93.

[3] Deleuze y Guattari piensan las características esenciales de la nueva realidad, propias de la sociedad del capitalismo avanzado informacional y postmoderno, en términos del acontecimiento y del devenir. Ambos rechazan la división dicotómica de naturaleza metafísica “interioridad/exterioridad”, propia de un sistema organizado a partir de entidades sustanciales, fijadas esencialmente y estables. Los nuevos modos de producción social como los nuevos sujetos políticos sólo se pueden entender y darse en una estructura abierta, fluida, desjerarquizada, descentrada y caótica que se denomina rizoma. Siendo el ciberespacio al modo del rizoma, a saber, como sistema descentralizado, posibilitador de intercambios de información infinita instantánea (información on line) o diferida (bases de datos) para un número ilimitado de receptores. En este sentido, la cibercultura (y su constitución ontológica) permite dar cumplimiento (y hasta la exasperación) de algunas promesas de la modernidad: la asunción de una comunidad global diversificada, existiendo en tiempo real en una dimensión paralela a la realidad fáctica.

[4] Virilio, P: Estética de la desaparición. Anagrama, p. 68

[5] Un “cuerpo sin órganos” no es un cuerpo vacío y desprovisto de órganos (…) El cuerpo sin órganos se opone no tanto a los órganos como a la organización de órganos (…) que ha hecho desaparecer el organismo y su organización”. Deleuze & Guattari: El antiedipo. Paidós, p. 31.

[6] Realidad virtual es “una particular tipología de realidad simulada en la cual el observador puede penetrar interactivamente, con el auxilio de determinadas prótesis ópticas, táctiles o auditivas en un ambiente tridimensional generado por computadora”. Maldonado, L: Lo real y lo virtual. Gedisa, p. 101-102.

[7] Barandiaran, X: Activismo digital y telemático. Poder y contrapoder en el ciberespacio, p. 9 en http://sindominio.net/Xavier/textos.

[8] Barandiaran, X: Op. cita p. 21.

[9] Navarro Casabona, JA: Introducción al pensamiento estético de Gilles Deleuze. Tirant lo Blanch, p. 124.

[10] Lo molar se refiere a las construcciones fálicas universales de instituciones totalitarias (Gobierno, Iglesia, etc.), mientras que lo molecular remite a lo local, interpretado como aquello que no se construye de un modo dominante.

BIBLIOGRAFÍA:

-Castells, M: La era de la información: La sociedad red. Volumen 1. Alianza editorial.

-Deleuze&Guattari: El Antiedipo. Paidós.

-Deleuze&Guattari: Mil mestas. Pretextos.

-Duque, F: Filosofía para el fin de los tiempos. Akal.

-Maldonado, L: Lo real y lo virtual. Gedisa.

-Navarro Casabona, JA: Introducción al pensamiento estético de G. Deleuze. Tirant lo Blanch.

-Virilio, P: Estética de la desaparición. Anagrama.

 

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